El mundo de los olores, formas, colores, sonidos es puramente subjetivo y es una mera apariencia. Sólo lo táctil proporciona la certeza de una realidad. El tacto es el conjunto de las cinco sensaciones: tacto, presión, calor, frío, dolor.
Gran parte de esta información es específica: por ejemplo, no tenemos otro medio de conocer la temperatura.
Este sentido, como todos los demás, se altera con la edad. Por ejemplo, que los mayores, se vuelven más cautos, porque la circulación sanguínea en las extremidades disminuye y altera la percepción.
Esto explica por qué las personas mayores son más sensibles a los cambios de temperatura, no tienen gusto por el aire acondicionado y prefieren el ventilador porque no les causa cambios bruscos de temperatura.
Por el tacto, los seres humanos pueden desarrollar un lenguaje no verbal. Sin embargo, el contacto puede ser percibido de manera diferente según la
cultura, el sexo - las mujeres son más sensibles - la edad o la condición social. En nuestra sociedad, sólo algunos contactos táctiles – como los apretones de manos y abrazos - son ampliamente
aceptados en las relaciones sociales.
A diferencia de los otros sentidos, la interpretación táctil de mensajes por el cerebro sigue siendo, para los científicos, una zona todavía compleja
y oscura.
El tacto no es un sentido independiente de los otros sentidos. Permite conectar la visión y la audición, y puede de una manera significativa facilitar el aprendizaje de la lectura.
La piel es el órgano más pesado, el órgano más grande y voluminoso que poseemos. La sensación que depende del tacto es el menos vulnerable: cuando la
vista o el oído están alterados, el tacto permite una interacción con el mundo circundante.
Es utilizado por algunas personas ciegas que usan en particular la extrema sensibilidad de los dedos para aprender y mejorar su comunicación.
El uso de Braille no es la principal aplicación de este potencial.
El tacto es considerado como una expresión de amistad, calor, amor, comodidad y protección. Las mujeres muestran una mayor receptividad o contacto
táctil.
Los hombres, les produce la sensación de invasión de su territorio si no hay justificación a ese contacto.
Y sin embargo, dejo la conclusión a Jean-Paul Sartre: "La caricia recrea a la persona que ella acaricia”.